lunes, 3 de octubre de 2011

Via

Fueron 3 esta vez. Nuevamente un remolino carcomía la imagen que se perdía en la nada. Se fue la luz, pero ese remolino insistía en consumir toda mi visión, hasta que quedó todo vacío.
Detrás de ese horizonte negro había más, se encontraba todo un mundo interior, en el que cada concepto, cada idea, cada pensamiento, cada cosa posible de existir era un objeto; cada pensamiento que rondaba en mi cabeza era un objeto y en vez de pensarlo, ese objeto me lo decía.
Llegando al final había una calle, con un árbol, un auto, un edificio, y demás cosas normales; pero el árbol expresaba un pensamiento, el auto, otro, y el edificio, otro. Formaban un musical de ideas.
Luego de recorrer diferentes escenas regresé al musical alegremente. Advirtiendo que estaba por abandonarlo, el árbol preguntó cuándo volveria a verlo, a lo que una bicicleta respondería que muy pronto.

viernes, 24 de junio de 2011

De leyendas urbanas

Durante la peste negra en la Edad Media, las ciudades estaban tratando de controlar a la poblacion y sus interacciones. Dado que los recursos no contaminados eran escasos, muchas ciudades solicitaban tener permiso para tener hijos. Por lo tanto, según la leyenda, las parejas que planeaban tener hijos estaban obligadas a obtener un permiso real (por lo general de un magistrado local o señor) y luego a colocar un cartel en su casa en algún lugar visible desde la calle que dijera "Fornicating Under Consent of King" (fornicando bajo el consentimiento del rey), que, mas adelante, fue acortado a "FUCK".

martes, 24 de mayo de 2011

En la ferreteria

‎-Cuanto es? (en chino)
-Sete con noventa
-Cuanto? (en chino)
-Sete con noventa
-Sete con noventa
(Tomá 10)
-Sete con noventa. Sete con noventa, ocho, dez

miércoles, 20 de abril de 2011

Discurso de Steve jobs

Dejo un discurso que dio el tipo sobre su carrera/vocacion de vida, de como se le fueron presentando las cosas para llegar a donde esta.
Cabe aclarar (aunque lo dice en el discurso) que es el fundador de Apple y Pixar.


miércoles, 23 de febrero de 2011

Logro




Bien ahi blog, rompimos un record.

viernes, 4 de febrero de 2011

Teclado

Sean concientes de lo que puede haber en su teclado.



Con aproximadamente 6 años de uso..



Entre toda la mugre había un pedazo de escarbadientes, chocolate derretido, vino, y demás cosas.

jueves, 27 de enero de 2011

Algo muy grave va a suceder en este pueblo

Imagínese usted un pueblo muy pequeño donde hay una señora vieja que tiene dos hijos, uno de 17 y una hija de 14. Está sirviéndoles el desayuno y tiene una expresión de preocupación. Los hijos le preguntan qué le pasa y ella les responde:
-No sé, pero he amanecido con el presentimiento de que algo muy grave va a sucederle a este pueblo.

Ellos se ríen de la madre. Dicen que esos son presentimientos de vieja, cosas que pasan. El hijo se va a jugar al billar, y en el momento en que va a tirar una carambola sencillísima, el otro jugador le dice:

-Te apuesto un peso a que no la haces.

Todos se ríen. Él se ríe. Tira la carambola y no la hace. Paga su peso y todos le preguntan qué pasó, si era una carambola sencilla. Contesta:

-Es cierto, pero me ha quedado la preocupación de una cosa que me dijo mi madre esta mañana sobre algo grave que va a suceder a este pueblo.

Todos se ríen de él, y el que se ha ganado su peso regresa a su casa, donde está con su mamá o una nieta o en fin, cualquier pariente. Feliz con su peso, dice:

-Le gané este peso a Dámaso en la forma más sencilla porque es un tonto.

-¿Y por qué es un tonto?

-Hombre, porque no pudo hacer una carambola sencillísima estorbado con la idea de que su mamá amaneció hoy con la idea de que algo muy grave va a suceder en este pueblo.

Entonces le dice su madre:

-No te burles de los presentimientos de los viejos porque a veces salen.

La pariente lo oye y va a comprar carne. Ella le dice al carnicero:

-Véndame una libra de carne -y en el momento que se la están cortando, agrega-: Mejor véndame dos, porque andan diciendo que algo grave va a pasar y lo mejor es estar preparado.

El carnicero despacha su carne y cuando llega otra señora a comprar una libra de carne, le dice:

-Lleve dos porque hasta aquí llega la gente diciendo que algo muy grave va a pasar, y se están preparando y comprando cosas.

Entonces la vieja responde:

-Tengo varios hijos, mire, mejor deme cuatro libras.

Se lleva las cuatro libras; y para no hacer largo el cuento, diré que el carnicero en media hora agota la carne, mata otra vaca, se vende toda y se va esparciendo el rumor. Llega el momento en que todo el mundo, en el pueblo, está esperando que pase algo. Se paralizan las actividades y de pronto, a las dos de la tarde, hace calor como siempre. Alguien dice:

-¿Se ha dado cuenta del calor que está haciendo?

-¡Pero si en este pueblo siempre ha hecho calor!

(Tanto calor que es pueblo donde los músicos tenían instrumentos remendados con brea y tocaban siempre a la sombra porque si tocaban al sol se les caían a pedazos.)

-Sin embargo -dice uno-, a esta hora nunca ha hecho tanto calor.

-Pero a las dos de la tarde es cuando hay más calor.

-Sí, pero no tanto calor como ahora.

Al pueblo desierto, a la plaza desierta, baja de pronto un pajarito y se corre la voz:

-Hay un pajarito en la plaza.

Y viene todo el mundo, espantado, a ver el pajarito.

-Pero señores, siempre ha habido pajaritos que bajan.

-Sí, pero nunca a esta hora.

Llega un momento de tal tensión para los habitantes del pueblo, que todos están desesperados por irse y no tienen el valor de hacerlo.

-Yo sí soy muy macho -grita uno-. Yo me voy.

Agarra sus muebles, sus hijos, sus animales, los mete en una carreta y atraviesa la calle central donde está el pobre pueblo viéndolo. Hasta el momento en que dicen:

-Si éste se atreve, pues nosotros también nos vamos.

Y empiezan a desmantelar literalmente el pueblo. Se llevan las cosas, los animales, todo.

Y uno de los últimos que abandona el pueblo, dice:

-Que no venga la desgracia a caer sobre lo que queda de nuestra casa -y entonces la incendia y otros incendian también sus casas.

Huyen en un tremendo y verdadero pánico, como en un éxodo de guerra, y en medio de ellos va la señora que tuvo el presagio, clamando:

-Yo dije que algo muy grave iba a pasar, y me dijeron que estaba loca.


Gabriel García Márquez